sábado, 4 de abril de 2020

Funeral para el P. Willigis Jäger


El funeral para el P. Willigis Jäger celebrado por el P. Abad en la Abadía de Münsterschwarzach el día 24 de marzo de 2020.
(Traducido por  Carmen Monske)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La paz esté con todos vosotros.
Queridos familiares, querido equipo directivo del Benediktushof en Holzkirchen, queridos amigos del P. Willigis que estáis conectados vía Internet y queridos hermanos benedictinos aquí en la abadía Münsterschwarzach.
En la noche anterior a su fallecimiento visité al P. Willigis. Estaba muy débil, pero me reconoció perfectamente. El día siguiente, 20 de marzo, traspasó el umbral, del que siempre hablaba, y entró en la casa de Dios. Rezamos y cantamos  juntamente, y le di la comunión.
Hace dos semanas el P. Willigis celebró su noventa y cinco cumpleaños.
Junto a sus cinco hermanos creció en una familia obrera, integra y católica,  en Höchsbach, como él mismo escribió. Tan solo muy tarde se dio cuenta de las profundas experiencias religiosas que experimentó en su infancia. En el año 1937  entró  en nuestro internado St. Ludwig, y más tarde en nuestro Instituto en Würzburg. Debido al cierre del mismo por parte del régimen nazi, iba a estudiar entonces desde su casa paterna al Instituto en Aschaffenburg. Durante ese tiempo trabajaba de forma muy activa en el ámbito de la juventud cristiana.  A los diecinueve años, hacia finales de la guerra, fue llamado a filas como comandante de paracaidistas de la aviación militar. La cercanía a la muerte en ese periodo le marcó profundamente.
Después de pasar un breve tiempo en cautiverio americano, en el mes de octubre de 1945 entró en nuestra Comunidad. La decisión de entrar en el monasterio era para él la forma más radical de un amor apasionado, como dejó escrito. Ya en su época del noviciado, solía ir  a escondidas a la biblioteca del monasterio para leer los libros de Juan de la Cruz y Teresa de Jesús. Una vez finalizado su noviciado, en el año 1947, tomó los votos perpetuos de monje. Estudió filosofía y teología y fue ordenado sacerdote en el año 1952.
Como joven educador que era, introdujo un nuevo estilo en la vida del internado, y dio clases de educación física con mucho entusiasmo. A continuación le fue encargado ocuparse de la misión y del desarrollo de la Asociación de la Juventud Católica (BDK) de Düsseldorf y de Misio en Aquis Gran y Munich. Asimismo, era cofundador de la acción de los Cantantes de Villancicos el día de Reyes Magos, que sigue muy activa hasta hoy día.
En el año 1971 el P. Enomiya Lassalle impartió un cursillo de meditación en el monasterio de Münsterschwarzach. Ese fue su primer contacto con la meditación zen. Por orden de nuestra Congregación misionera benedictina fue enviado al Japón en 1975, donde profundizó en sus experiencias zen de la mano del Maestro Zen Yamada Ko-un Roshi quien, más tarde, le nombró como Maestro Zen.
Una vez vuelto a Alemania, se dedicó a dar muchos cursillos de meditación, tanto aquí como en el extranjero. A partir del año 1983 se hizo cargo de la Casa San Benito en Würzburg, la cual fue habilitada por nuestra Abadía, y en la que impartía cursillos de contemplación cristiana y zen.
Como suele ocurrir con las experiencias místicas cuando se vierten en palabras, únicamente se prestan a ser expresadas hasta cierto punto y, en consecuencia, se hicieron  esfuerzos denodados para encontrar el enfoque y la dirección correctos. Esto trajo consigo quejas por parte de la Iglesia, y el Padre Willigis pidió su exclaustración, pero seguía siendo miembro de la Congregación con su trabajo y su vida. El Abad  de entonces, así como sus hermanos benedictinos, siempre le respaldaban en esos tiempos difíciles.
La señora Gertrud Gruber compró para su labor el Benediktushof en Holzkirchen. Con el tiempo se convirtió en un gran centro para diversos caminos espirituales. El P. Willigis ha conducido y acompañado a innumerables personas en el camino espiritual. Seguía siempre siendo monje de Münsterschwarzach. Y le resultó muy importante mantener su celda con nosotros.
En los últimos meses de su fragilidad se le atendió y cuidó con mucho amor en Holzkirchen. Era su deseo de ser enterrado por el Abad de la Comunidad de los monjes en el cementerio de la abadía.
Unas semanas antes de su fallecimiento, escribió un breve texto con el que se despidió:
“Doy gracias por mi existencia, en este cuerpo, en esta época, en este lugar, por el tiempo de mi vida, por todas las experiencias y encuentros, por el conocimiento de mí mismo, por todos los que han ido conmigo por el Camino y por todos aquellos que han tenido sus dificultades conmigo. Y doy gracias a todos con los que me unen lazos de amor. El fondo originario, al que denominamos Dios, nos une en amor a nosotros y a todas las formas.”
 CANTO GREGORIANO
Oremos: “Dios, Tu eres el amor y siempre eres misericordioso. Te rogamos por nuestro Padre Willigis, al que has llamado hacia Ti. Creyó en Ti y confió en Ti. Llévale a la verdadera patria. Depárale la alegría eterna y que esté a salvo en Tu paz. Te lo pedimos por tu Hijo y nuestro Señor Jesucristo, que vive en la unidad contigo, y con el Espíritu Santo, por siempre. Amen.”
LECTURA DE LA EPISTOLA DE SAN PABLO A LOS EFESIOS:
En otro tiempo fuisteis tiniebla, más ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. Examinad qué es lo que agrada al Señor, y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas. Cierto que ya sólo el mencionar las cosas que hacen ocultamente da vergüenza; pero, al ser denunciadas, se manifiesta a la luz. Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes y levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará.
CANTO GREGORIANO
El señor esté con vosotros.
LECTURA DEL EVANGELIO DE SAN MARCO.
El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por si misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.
Señor Dios, Tú quieres que nuestra vida dé fruto, por eso nos acercamos a Ti con nuestras súplicas.  Rogamos por todos aquellos cuya vida cotidiana esté fuertemente afectada por la  crisis del Corona Virus, por todos los que tienen miedo y preocupaciones, por los que están infectados y enfermos por el virus, así como por los médicos, enfermeros y cuidadores, por los que trabajan en los laboratorios, por los que se dedican a ayudar a los vecinos y por los que se ocupan de nuestros suministros en cualquiera de sus formas. Señor, Dios nuestro de la vida, te rogamos, óyenos.
Rogamos por las muchas personas, que el P. Willigis acompañó en su Camino, por las personas que participaban en sus cursillos y por el equipo del Benediktushof en Holzkirchen, por aquellos que le cuidaban hasta el final, y también por todos los que tuvieron sus  dificultades con él. Señor, Dios de la vida, Te rogamos, óyenos.
Rogamos por el regalo de la unidad de las iglesias de Jesucristo, por un diálogo sincero entre las diversas religiones y su trabajo por la paz en este mundo. Señor, Dios de la vida, Te rogamos, óyenos.
Rogamos por el Padre Willigis, por los que inesperadamente y a destiempo han muerto por el Corona Virus, por todos los que están esperando la muerte, por todas las víctimas del terror y de la violencia, y por todos nuestros muertos. Señor, Dios de la vida, Te rogamos, óyenos.
Señor, Dios de la vida, Tu amor nos ilumina como la luz del sol y nos rodea como el aire que respiramos. Te damos las gracias hoy y por siempre. Amen.
CANTO GREGORIANO
El Señor esté con vosotros. (Y con tu espíritu).
Levantemos el corazón. (Lo tenemos levantado hacia el Señor)
Demos gracias al Señor, nuestro Dios. (Es justo y necesario).
En verdad, es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias Padre Santo, siempre y en todas partes, por Jesucristo nuestro Señor. En él se nos ofrece la esperanza de nuestra propia resurrección. Aunque nos abrume el destino de la muerte segura, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad, porque a Tus fieles, oh, Señor, la vida será transformada, pero no quitada, y cuando la morada del peregrinaje se desintegra, encontramos nuestra casa preparada en el cielo. Por ello cantamos con los ángeles y arcángeles y los tronos y poderes, y con los ángeles de los huestes celestiales la llamada del enviado de Tu divina gloria. Sanctus, Sanctus…
Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad, por eso te rogamos que santifiques estos dones con la efusión de Tu espíritu…….(Preparación de la Eucaristía)
Ten piedad de nuestro hermano Willigis, a quien has llamado desde esta Tierra hacia Ti. Por el bautismo pertenece a Cristo, se ha hecho igual a Él en la muerte, haz que resucite con Cristo a la vida. Acuérdate de todos nuestros hermanos y hermanas que han fallecido con la esperanza de la resurrección. Acógelos a todos que han partido en Tu gracia de este mundo hacia Tu Reino para que vean Tu faz. Ten piedad de todos nosotros, para que nos sea concedida la vida eterna en la unión con María, la Virgen, Madre de Dios, con su esposo san José y con todos los apóstoles y mártires y con todos los que han encontrado Tu gracia desde el principio del mundo. Te alabamos por nuestro Señor Jesucristo.
CANTO.  Amén. -  Padre nuestro .-  Eurcaristía.
Dios misericordioso y bondadoso, en este Sacramento, Cristo nos dejó su cuerpo en señal de comunión. Lleva a nuestro hermano fallecido, gracias a esta comunión que recibió antes de morir, al ágape eterno en Tu Reino. Por eso Te rogamos en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
CANTO 
Oración: Oh, Dios bondadoso, encomendamos en Tus manos a nuestro hermano Willigis y esperamos con confianza que esté con Cristo.  Damos las gracias por todo el bien que nos ha sido dado por su vida terrenal  y el bien que pudimos experimentar gracias a él. Te rogamos, acógelo y dale la patria contigo por nuestro Señor Jesucristo. Aquí no tenemos un lugar permanente, sino que buscamos el futuro lugar que Dios ha preparado para los suyos. Por ello, vamos a llevar el cuerpo de nuestro hermano a la tumba en la esperanza de su resurrección.
CANTO GREGORIANO.

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