domingo, 7 de noviembre de 2010

CARTA ABIERTA A LA HNA. MARIA LUZ BRIZ


Muy querida Mari Luz:

Pasamos el primer sábado de sentadas en vuestra casa después del verano, estando tú ausente, ya trasladada a tu nuevo destino en Gijón. Te echamos mucho de menos. Han sido veinte años juntas, y casi parece que fue ayer cuando nos conocimos.

¿Te acuerdas cómo fue? En vuestra casa se hospedaba mi amiga la ermitaña Hna. Mari Carmen Vázquez, q.e.p.d. Nos presentó y ya me dijo que tú eras especial, muy interiorizada, muy espiritual. Enseguida empatizamos. Luego apareció la Hna. Eppie de Filipinas que se hospedaba largo tiempo en vuestro convento, y tú me la enviaste para hacer las sentadas juntas. A raíz de ello, comenzamos a reunirnos en vuestra casa, para que también tú pudieras participar.

El grupo creció y creció, pero queda un núcleo de aquellos primeros tiempos cuando corría el año 1990. Nos llegamos a conocer mucho y a querernos cada vez más. Tú siempre tan dispuesta, tan entregada. Lo tenías todo muy ordenado y siempre a punto, antes de que viniéramos. ¡Durante veinte años!
Tuviste una caída, fracturándote la cadera. Sabemos que te estás recuperando bastante bien y te deseamos que quedes totalmente restablecida.

Te enviaron a Gijón, el único lugar donde tenemos un grupo muy consolidado desde hace tiempo, en vuestra casa, gracias a la labor y entrega de la Hna. Remedios. Así nos veremos cuando viaje hacia allí, y tú podrás seguir practicando no solo individualmente, sino también en grupo. Te deseamos suerte en tu nuevo destino y que la integración no se te haga muy dura. ¡Cuídate mucho, querida Mari Luz!

No podremos olvidar nunca el AMOR que has compartido con nosotras/os, con tanto gozo y entrega, por ello sabemos que nuestra lejanía es solo física y que nunca nos separaremos.

Cuando paseo por vuestro jardín, la ruda me recuerda tu deseo de sanar y las hojas del castaño frente a la puerta, me traen a la memoria tu bendición.

Siempre unidas en la oración, te abrazo con cariño y te envío también un fuerte abrazo de todos los del grupo de los sábados de aquí.

Tu amiga Carmen Monske

FOTOS DE NUESTRO SESSHIN EN JULIO EN EL MONTE DE SILENCIO


Zazen bajo la luna


Amanecer


Qigong en la niebla

sábado, 18 de septiembre de 2010

ROBERT AITKEN ROSHI FALLECIÓ EN HAWAI





El pasado 5 de agosto falleció mi querido y admirado Maestro Zen, Robert Aitken Roshi, quien me aportó tanto en mis siete viajes a su Zendo en Honolulu, primero en Koko An, luego en Palolo y finalmente en su casa en Big Island. Me encontraba en pleno Kenshukai (reunión de maestros Zen) en Holanda, cuando Ryo-un Roshi (actual abad de la escuela Sanbo-Kyodan), nos comunicó el fallecimiento.

Aitken Roshi llevaba ya unos cuantos años en silla de ruedas, enfermo del corazón, necesitando ayuda durante las 24 horas del día. Pero su mente seguía muy clara. El último libro que escribió, titulado “Miniatures of a Zen Master” (Editorial Counterpoint, Berkeley) lo dictó, porque ya no era capaz de escribir.
Siempre había tenido una salud frágil, probablemente debido a su internamiento en un campo de prisioneros en Japón durante la II Guerra Mundial. Pero allí, también tuvo la gran suerte de encontrarse con el poeta americano R.H. Blyth, profundo conocedor de los haikus (poemas japoneses de 3 líneas, de 5-7-5 sílabas), y a través de quien llegó al Zen.

Estudió con diferentes Maestros Zen, tanto en EE.UU como en Japón. Su principal Maestro fue Yamada Ko-un Roshi, de la escuela Sanbo-Kyodan, en Kamakura, quien en el año 1974 le transmitió su Dharma.
Junto con su esposa Anne fundó la Diamond Sangha en Hawai, cuyo 50 aniversario celebró en verano del 2009.
Aitken Roshi tenía una gran preocupación por un cambio profundo en la sociedad. Durante muchos años estuvo asociado con movimientos de paz y justicia social, y participó en muchas manifestaciones contra las guerras. También fue miembro fundador de diferentes comités en Hawai.

En total escribió unos doce libros sobre Zen. Traducidos al español existen:

-          Curso básico para la práctica del Zen (Árbol Editorial, México)
-          La mente de trébol (idem)
-          Un maestro zen llamado cuervo (Editorial Siruela)
-          El dragón que nunca duerme (Viento del Sur Ediciones, Argentina)


Para más información, pueden consultar su página: www.robertaitken.blogspot.com.

Termino con un haiku del Maestro Ryokan:

Una hoja de arce cae,
ahora muestra su cara,
luego su dorso.

En profunda gratitud me inclino ante ti, Roshi, sabiendo que sigues siendo mi guía.

                                                                                            Carmen Monske

jueves, 8 de abril de 2010

ORGANIZACION E INSCRIPCIONES


Organización en los cursillos

Suelen comenzar a las 21:00 horas del primer día, pero se debe llegar una hora antes, para instalarse en la habitación y en el zendo. Finalizarán hacia las 16:00 horas del último día. La comida será vegetariana y las personas que sigan algún régimen especial deben advertirlo al llegar.
Hay que llevar:
Ropa cómoda y ancha, que no oprima la cintura, sin dibujos marcados, de colores lisos y neutros, sin brillo, que no sean del tipo chándal de deporte.
Calcetines gruesos
Zapatillas para andar por la casa, que se quiten y se pongan fácilmente
Si es posible, un cojín para meditar (zafu) y funda (zafutón)
En los cursillos de introducción, dos mantas gruesas, para sentarse en el suelo sobre ellas, una de asiento, otra de alfombra.

Inscripciones:

CURSOS DE INTRODUCCIÓN EN MADRID
Los que se quieran apuntar a cursos de INTRODUCCION EN LA PROVINCIA DE MADRID, se deben de poner en contacto con Fátima Sainz a través del teléfono 639.608.571 desde el viernes a mediodía al domingo o a través del correo fatima_sainz@terra.es

SESSHIN EN MADRID:

Para otras inscripciones en la provincia de Madrid, deben dirigirse a la dirección de correo inscripciones@baika-an.org. Si sólo se desea obtener información se debe escribir a información@baika-an.org

Para inscribirse se deben enviar los datos personales, nombre, dirección, teléfono y email (si hubiera) a esta misma dirección, inscripciones@baika-an.org.

Una vez recibida respuesta con la confirmación de existencia de plaza, se debe realizar un ingreso de 30 € (a deducir del total), en la cuenta:

2092-0047-57-3002001235

indicando en el concepto de la transferencia la fecha del cursillo y nombre de la persona. :  Una vez realizado el ingreso de la reserva en la cta, enviar un email confirmándolo. Se debe presentar el justificante de la transferencia al llegar al curso.

SEGOVIA: información y reservas: Belén Trueba 94-419886, belentrueba@telefonica.net

CURSOS EN ASTURIAS:
Hna. Remedios Rodríguez, (dascsgij@planalfa.es)

Loli Castrelo (lolicas@telecable.es)

CURSOS EN UBEDA
P. Serafín D. Galindo 953 75 06 15      692 344 164

MURCIA
Para el Monte de Silencio, apuntarse con: Fátima Saínz: 639608571 viernes tarde – domingo   fatima_sainz@terra.es 


Programacion 2010


INTRODUCCIÓN                           
 15-17 enero                                       
Lastres (Asturias) / Casa Dominicas de la Anunciata
INTRODUCCION                             
29-31 enero                                        
Sagrada Familia de Seo de Urgell, Los Molinos  (a 40 kms de Madrid)
CONTEMPLACIÓN          
03-07 marzo       
Segovia. Hnos. Carmelitas Descalzos

SEMANA SANTA

01-04 abril               

Monte de Silencio(Las Humbrías, Murcia)
SESSHIN                         
 14-16/18 mayo
La Anunciata, Becerril de la Sierra (40 kms de Madrid)        
INTRODUCCIÓN                             
28-30 mayo
Casa de espiritualidad san Juan de la Cruz, (Úbeda/Jaen)
SESSHIN                          
 04-06 junio
Lastres (Asturias) / Casa Dominicas de la Anunciata
SESSHIN                          
 15-24 julio
Monte de Silencio (Las Humbrías, Murcia)
INTRODUCCIÓN                             
 24-26 septiembre
Los Molinos (véase arriba)
SESSHIN                             
08 - 12 octubre
La Anunciata, Becerril de la Sierra
SESSHIN                            
29  oct. – 1 nov.                  
Asturias (Apunta la Hna. Remedios,  véase arriba)
 SESSHIN ROHATSU     
 3 – 8 diciembre 
Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús. San Lorenzo de El Escorial




miércoles, 2 de diciembre de 2009



FECHAS PARA LOS ZAZENKAIS EN LA CALLE DEL ATAJO 2010:

09    enero
06  febrero
20 marzo
24 abril
08 mayo
12 junio





Articulo publicado en la revista “KYOSHO”

de la escuela Sanbo-Kyodan, Japón,

en el nº 335 de marzo/abril 2009.

                    

Mª Carmen Gálvez

Sangha Baika-An


500 años de vida de gracia como zorro


Tenemos el zendo de la Sangha Baika-An en el llamado “Monte de Silencio”. Es un terreno situado al sureste de España, un paraje de 50 hectáreas de árida bellezaza, adentrado entre montes de líneas suaves de escasa altitud y valles poco profundos que rara vez pueden agradecer la lluvia. Poblado de almendros, olivos, encinas y pinos, así como de arbustos como el romero y la albaida que impregnan con su aroma los amaneceres del Monte. En otoño realizamos la recogida de la almendra en un sesshin de samu. El silencio y la fuerza que emana de este lugar conmueve el interior de toda persona que se permita escuchar y acoger lo inefable. Es sencillamente impactante, amablemente salvaje, suavemente sobrecogedor.


Me gustaría contaros lo que vivimos, nuestra maestra Zen, otra discípula, Blanca, y yo un 9 de febrero de 2002 en este amado Monte de Silencio. Lo dejé escrito para mis hermanos de sangha y comienza así:


Esta mañana hemos llegado al Monte desde Madrid, esperando encontrar los almendros en flor, y se ha cumplido nuestro deseo. Por las laderas se veían cúmulos de nieve y el olor era magnífico. A la entrada del camino, cerca ya del pozo delante del cortijo, dos almendros cuajados de flores nos daban la bienvenida formando un arco. Por todas partes la flor blanca y rosada, efímera, purísima. Como contraste, al entrar en la casa, un olor nauseabundo nos aguardaba. Siguiendo el rastro con el olfato llegamos a la chimenea. Carmen asomó la cabeza y dijo: “Aquí está”. Yo también lo hice y vi algo grande y peludo, distinguía dos orejas en la oscuridad, pero no dije nada. Un poco angustiadas por la incertidumbre y el olor espantoso, intentamos bajarlo dando con una escoba, pero aparentemente estaba sujeto a la pared y también existía la posibilidad de que nos cayera encima. Estaba colgado por dentro de la chimenea a dos tercios de altura.


Decidimos intentarlo por el tejado. Desde la chimenea empujaríamos con palos y lo arrojaríamos al suelo. Trepar es el ejercicio físico más divertido que conozco, así que lo hice yo misma. Cuando vi la chimenea desde arriba, comprendí que tenía una rejilla magnifica, abrí un poco un agujero e introduje el palo, que tocó el cuerpo, le empujé con fuerza, pero no cedió. Había un alambre fuertemente atado a la rejilla e intenté desatarlo. ¿Cómo pesaba! Ahí estaba enganchado el cuerpo. Seguí desatando y vi cómo la rejilla estaba levantada por todo un lateral, que unía el yeso a la chimenea: estaba claro, por allí habría pasado.


Por fin, el cuerpo cayó pesadamente, mientras Carmen y Blanca animaban y mandaban energía desde abajo. “Queda lo peor”, me decía mi imaginación, a juzgar por el olor desagradable.


Las tres, ante la chimenea, contemplamos el espectáculo: Un gato montés delgado, largo, a rayas verdes oscuras, cola grande, colmillos afilados y ojos cristalinos, reposaba junto a un zorro marrón rojizo de hermosa cola y pelaje, que mostraba a su vez la dentadura. Los dos cuerpos, muertos de hacía días, estaban abiertos por el abdomen y llenos de gusanos que se movían afanosos en contraste bellísimo con la serena muerte en el rostro de nuestros hermanos. Cayeron juntos con el largo alambre que debió esperarles y les hizo encontrar la muerte en nuestra chimenea, quizás cuando el gato huía del zorro. Carmen y Blanca, con guantes de plástico, les cogieron y metieron en una gran bolsa de basura. Subimos con la bolsa a una ladera alejada de la casa, donde no había árboles. Allí cavamos su tumba y los enterramos juntos, en silencioso respeto. Al final, Carmen dijo: “Quinientos años de vida de gracia como zorro”. En aquél instante, el sol iluminó el cielo azul del Monte con una fuerza especial.


Luego bajamos entre los romeros a limpiar nuestra chimenea con un espléndido fuego, que desinfectara el lugar. Antes de comer quitamos de la chimenea, del comedor y del dormitorio contiguo todos los gusanos.  Fue un samu interminable, pero necesario. Aquella limpieza minuciosa y nauseabunda no me pareció tan desagradable como era de esperar. Gusano a gusano, crepitar de fuego, amoniaco por los rincones – esto era TODO.


Después, el privilegio de lavarnos con botellas de agua calentadas al sol, (la casa no tiene agua caliente) y comer al sol sobre el pozo contemplando las montañas cuajadas de flor, bajo el embrujo de su delicada fragancia: este “milagro de nieve” que sucede solamente unos días al año.


Habíamos viajado desde antes del amanecer. Estábamos agotadas y nos regalamos una siesta. Era imposible conciliar el sueño y, aunque el corazón me latía a galope tendido, me debí quedar dormida, oliendo la flor del almendro. Olfateaba, correteando ladera abajo, disfrutando de mis quinientos años de vida de gracia, perseguí al gato para arrebatarle una presa pequeña. Percibí el efecto de los arañazos. La luna me encontró tendida, comiendo mi presa, lamiendo mis heridas. Me baño en su luz plena, sólo luna, solamente esta única luna. Dime, Carmen: “¿Qué diferencia hay entre limpiar gusanos de los cadáveres de un zorrito y de un gato montés o desvanecerme por el intenso olor de los almendros en flor, traspasada por la luz del sol en el cielo azul del Monte? “La ley de causa y efecto no puede ser oscurecida”, dijo Hyakujo. Nuestro zorrito era el único zorro en el universo, e igualmente nuestro gato montés. Carmen, Blanca y yo somos el único Monte en todo el universo.


Aquél monje del caso 2 de la colección del Mumonkan cayó en el estado de zorro durante quinientas vidas, vivió quinientas vidas de gracia como zorro, y también su vida de monje fue vida de gracia. Nada cambia en nuestro Ser más profundo.


Dueñas de la noche, la luna y las estrellas rutilantes, escuchan impasibles al búho, al zorro, al gato montés, al tejón y al grillo. Celebrando sus vidas efímeras, tan efímeras como las nuestras, a la vez eternamente insondables.