martes, 30 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
CARTA ABIERTA A LA HNA. MARIA LUZ BRIZ
Muy querida Mari Luz:
Pasamos
el primer sábado de sentadas en vuestra casa después del verano,
estando tú ausente, ya trasladada a tu nuevo destino en Gijón. Te
echamos mucho de menos. Han sido veinte años juntas, y casi parece
que fue ayer cuando nos conocimos.
¿Te
acuerdas cómo fue? En vuestra casa se hospedaba mi amiga la ermitaña
Hna. Mari Carmen Vázquez, q.e.p.d. Nos presentó y ya me dijo que tú
eras especial, muy interiorizada, muy espiritual. Enseguida
empatizamos. Luego apareció la Hna. Eppie de Filipinas que se
hospedaba largo tiempo en vuestro convento, y tú me la enviaste para
hacer las sentadas juntas. A raíz de ello, comenzamos a reunirnos en
vuestra casa, para que también tú pudieras participar.
El
grupo creció y creció, pero queda un núcleo de aquellos primeros
tiempos cuando corría el año 1990. Nos llegamos a conocer mucho y a
querernos cada vez más. Tú siempre tan dispuesta, tan entregada. Lo
tenías todo muy ordenado y siempre a punto, antes de que viniéramos.
¡Durante veinte años!
Tuviste
una caída, fracturándote la cadera. Sabemos que te estás
recuperando bastante bien y te deseamos que quedes totalmente
restablecida.
Te
enviaron a Gijón, el único lugar donde tenemos un grupo muy
consolidado desde hace tiempo, en vuestra casa, gracias a la labor y
entrega de la Hna. Remedios. Así nos veremos cuando viaje hacia
allí, y tú podrás seguir practicando no solo individualmente, sino
también en grupo. Te deseamos suerte en tu nuevo destino y que la
integración no se te haga muy dura. ¡Cuídate mucho, querida Mari
Luz!
No
podremos olvidar nunca el AMOR que has compartido con nosotras/os,
con tanto gozo y entrega, por ello sabemos que nuestra lejanía es
solo física y que nunca nos separaremos.
Cuando
paseo por vuestro jardín, la ruda me recuerda tu deseo de sanar y
las hojas del castaño frente a la puerta, me traen a la memoria tu
bendición.
Siempre unidas
en la oración, te abrazo con cariño y te envío también un fuerte
abrazo de todos los del grupo de los sábados de aquí.
Tu
amiga Carmen Monske
sábado, 18 de septiembre de 2010
ROBERT AITKEN ROSHI FALLECIÓ EN HAWAI
El pasado 5 de agosto falleció mi querido y admirado
Maestro Zen, Robert Aitken Roshi, quien me aportó tanto en mis siete viajes a su
Zendo en Honolulu, primero en Koko An, luego en Palolo y finalmente en su casa
en Big Island. Me encontraba en pleno Kenshukai (reunión de maestros Zen) en
Holanda, cuando Ryo-un Roshi (actual abad de la escuela Sanbo-Kyodan), nos
comunicó el fallecimiento.
Aitken Roshi llevaba ya unos cuantos años en silla de ruedas,
enfermo del corazón, necesitando ayuda durante las 24 horas del día. Pero su
mente seguía muy clara. El último libro que escribió, titulado “Miniatures of a
Zen Master” (Editorial Counterpoint, Berkeley) lo dictó, porque ya no era capaz
de escribir.
Siempre
había tenido una salud frágil, probablemente debido a su internamiento en un
campo de prisioneros en Japón durante la II Guerra Mundial. Pero allí, también tuvo la
gran suerte de encontrarse con el poeta americano R.H. Blyth, profundo
conocedor de los haikus (poemas japoneses de 3 líneas, de 5-7-5 sílabas), y a
través de quien llegó al Zen.
Estudió
con diferentes Maestros Zen, tanto en EE.UU como en Japón. Su principal Maestro
fue Yamada Ko-un Roshi, de la escuela Sanbo-Kyodan, en Kamakura, quien en el
año 1974 le transmitió su Dharma.
Junto con su esposa Anne fundó la Diamond Sangha en
Hawai, cuyo 50 aniversario celebró en verano del 2009.
Aitken Roshi tenía una gran preocupación
por un cambio profundo en la sociedad. Durante muchos años estuvo asociado con
movimientos de paz y justicia social, y participó en muchas manifestaciones
contra las guerras. También fue miembro fundador de diferentes comités en
Hawai.
En total escribió unos doce libros sobre Zen. Traducidos al español existen:
-
Curso básico para la práctica del Zen (Árbol
Editorial, México)
-
La mente de trébol (idem)
-
Un maestro zen llamado cuervo (Editorial
Siruela)
-
El dragón que nunca duerme (Viento del Sur
Ediciones, Argentina)
Para más información, pueden consultar su página: www.robertaitken.blogspot.com.
Termino con un haiku del Maestro Ryokan:
Una hoja de arce cae,
ahora muestra su cara,
luego su dorso.
En
profunda gratitud me inclino ante ti, Roshi, sabiendo que sigues siendo mi
guía.
jueves, 8 de abril de 2010
ORGANIZACION E INSCRIPCIONES
Organización en los cursillos
Suelen comenzar a las 21:00 horas del primer día, pero se debe llegar una hora antes, para instalarse en la habitación y en el zendo. Finalizarán hacia las 16:00 horas del último día. La comida será vegetariana y las personas que sigan algún régimen especial deben advertirlo al llegar.
Hay que llevar:
Ropa cómoda y ancha, que no oprima la cintura, sin dibujos marcados, de colores lisos y neutros, sin brillo, que no sean del tipo chándal de deporte.
Calcetines gruesos
Zapatillas para andar por la casa, que se quiten y se pongan fácilmente
Si es posible, un cojín para meditar (zafu) y funda (zafutón)
En los cursillos de introducción, dos mantas gruesas, para sentarse en el suelo sobre ellas, una de asiento, otra de alfombra.
Inscripciones:
CURSOS DE INTRODUCCIÓN EN MADRID
Los que se quieran apuntar a cursos de INTRODUCCION EN LA PROVINCIA DE MADRID, se deben de poner en contacto con Fátima Sainz a través del teléfono 639.608.571 desde el viernes a mediodía al domingo o a través del correo fatima_sainz@terra.es
SESSHIN EN MADRID:
Para otras inscripciones en la provincia de Madrid, deben dirigirse a la dirección de correo inscripciones@baika-an.org. Si sólo se desea obtener información se debe escribir a información@baika-an.org
Para inscribirse se deben enviar los datos personales, nombre, dirección, teléfono y email (si hubiera) a esta misma dirección, inscripciones@baika-an.org.
Una vez recibida respuesta con la confirmación de existencia de plaza, se debe realizar un ingreso de 30 € (a deducir del total), en la cuenta:
2092-0047-57-3002001235
indicando en el concepto de la transferencia la fecha del cursillo y nombre de la persona. : Una vez realizado el ingreso de la reserva en la cta, enviar un email confirmándolo. Se debe presentar el justificante de la transferencia al llegar al curso.
CURSOS EN ASTURIAS:
CURSOS EN UBEDA
P. Serafín D. Galindo 953 75 06 15 — 692 344 164
MURCIA
Para el Monte de Silencio, apuntarse con: Fátima Saínz: 639608571 viernes tarde – domingo fatima_sainz@terra.es
Programacion 2010
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INTRODUCCIÓN
15-17 enero
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Lastres (Asturias) / Casa Dominicas de la Anunciata
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INTRODUCCION
29-31 enero
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Sagrada Familia de Seo de Urgell, Los Molinos (a 40 kms de Madrid)
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CONTEMPLACIÓN
03-07 marzo
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Segovia. Hnos. Carmelitas Descalzos
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SEMANA SANTA
01-04
abril
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Monte de Silencio(Las Humbrías, Murcia)
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SESSHIN
14-16/18 mayo
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La Anunciata, Becerril de la Sierra (40 kms de
Madrid)
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INTRODUCCIÓN
28-30 mayo
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Casa de espiritualidad san Juan de la Cruz, (Úbeda/Jaen)
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SESSHIN
04-06 junio
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Lastres (Asturias) / Casa Dominicas de la Anunciata
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SESSHIN
15-24 julio
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Monte de Silencio (Las Humbrías, Murcia)
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INTRODUCCIÓN
24-26 septiembre
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Los Molinos (véase arriba)
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SESSHIN
08 - 12 octubre
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La Anunciata, Becerril de la Sierra
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SESSHIN
29 oct. – 1 nov.
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Asturias (Apunta la Hna. Remedios, véase arriba)
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SESSHIN
ROHATSU
3 – 8 diciembre
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Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús.
San Lorenzo de El Escorial
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miércoles, 2 de diciembre de 2009
Articulo publicado en la revista “KYOSHO”
de la escuela Sanbo-Kyodan, Japón,
en el nº 335 de marzo/abril 2009.
Mª Carmen Gálvez
Sangha Baika-An
500 años de vida de gracia como zorro
Tenemos el zendo de la Sangha Baika-An en el llamado “Monte de Silencio”. Es un terreno situado al sureste de España, un paraje de 50 hectáreas de árida bellezaza, adentrado entre montes de líneas suaves de escasa altitud y valles poco profundos que rara vez pueden agradecer la lluvia. Poblado de almendros, olivos, encinas y pinos, así como de arbustos como el romero y la albaida que impregnan con su aroma los amaneceres del Monte. En otoño realizamos la recogida de la almendra en un sesshin de samu. El silencio y la fuerza que emana de este lugar conmueve el interior de toda persona que se permita escuchar y acoger lo inefable. Es sencillamente impactante, amablemente salvaje, suavemente sobrecogedor.
Me gustaría contaros lo que vivimos, nuestra maestra Zen, otra discípula, Blanca, y yo un 9 de febrero de 2002 en este amado Monte de Silencio. Lo dejé escrito para mis hermanos de sangha y comienza así:
Esta mañana hemos llegado al Monte desde Madrid, esperando encontrar los almendros en flor, y se ha cumplido nuestro deseo. Por las laderas se veían cúmulos de nieve y el olor era magnífico. A la entrada del camino, cerca ya del pozo delante del cortijo, dos almendros cuajados de flores nos daban la bienvenida formando un arco. Por todas partes la flor blanca y rosada, efímera, purísima. Como contraste, al entrar en la casa, un olor nauseabundo nos aguardaba. Siguiendo el rastro con el olfato llegamos a la chimenea. Carmen asomó la cabeza y dijo: “Aquí está”. Yo también lo hice y vi algo grande y peludo, distinguía dos orejas en la oscuridad, pero no dije nada. Un poco angustiadas por la incertidumbre y el olor espantoso, intentamos bajarlo dando con una escoba, pero aparentemente estaba sujeto a la pared y también existía la posibilidad de que nos cayera encima. Estaba colgado por dentro de la chimenea a dos tercios de altura.
Decidimos intentarlo por el tejado. Desde la chimenea empujaríamos con palos y lo arrojaríamos al suelo. Trepar es el ejercicio físico más divertido que conozco, así que lo hice yo misma. Cuando vi la chimenea desde arriba, comprendí que tenía una rejilla magnifica, abrí un poco un agujero e introduje el palo, que tocó el cuerpo, le empujé con fuerza, pero no cedió. Había un alambre fuertemente atado a la rejilla e intenté desatarlo. ¿Cómo pesaba! Ahí estaba enganchado el cuerpo. Seguí desatando y vi cómo la rejilla estaba levantada por todo un lateral, que unía el yeso a la chimenea: estaba claro, por allí habría pasado.
Por fin, el cuerpo cayó pesadamente, mientras Carmen y Blanca animaban y mandaban energía desde abajo. “Queda lo peor”, me decía mi imaginación, a juzgar por el olor desagradable.
Las tres, ante la chimenea, contemplamos el espectáculo: Un gato montés delgado, largo, a rayas verdes oscuras, cola grande, colmillos afilados y ojos cristalinos, reposaba junto a un zorro marrón rojizo de hermosa cola y pelaje, que mostraba a su vez la dentadura. Los dos cuerpos, muertos de hacía días, estaban abiertos por el abdomen y llenos de gusanos que se movían afanosos en contraste bellísimo con la serena muerte en el rostro de nuestros hermanos. Cayeron juntos con el largo alambre que debió esperarles y les hizo encontrar la muerte en nuestra chimenea, quizás cuando el gato huía del zorro. Carmen y Blanca, con guantes de plástico, les cogieron y metieron en una gran bolsa de basura. Subimos con la bolsa a una ladera alejada de la casa, donde no había árboles. Allí cavamos su tumba y los enterramos juntos, en silencioso respeto. Al final, Carmen dijo: “Quinientos años de vida de gracia como zorro”. En aquél instante, el sol iluminó el cielo azul del Monte con una fuerza especial.
Luego bajamos entre los romeros a limpiar nuestra chimenea con un espléndido fuego, que desinfectara el lugar. Antes de comer quitamos de la chimenea, del comedor y del dormitorio contiguo todos los gusanos. Fue un samu interminable, pero necesario. Aquella limpieza minuciosa y nauseabunda no me pareció tan desagradable como era de esperar. Gusano a gusano, crepitar de fuego, amoniaco por los rincones – esto era TODO.
Después, el privilegio de lavarnos con botellas de agua calentadas al sol, (la casa no tiene agua caliente) y comer al sol sobre el pozo contemplando las montañas cuajadas de flor, bajo el embrujo de su delicada fragancia: este “milagro de nieve” que sucede solamente unos días al año.
Habíamos viajado desde antes del amanecer. Estábamos agotadas y nos regalamos una siesta. Era imposible conciliar el sueño y, aunque el corazón me latía a galope tendido, me debí quedar dormida, oliendo la flor del almendro. Olfateaba, correteando ladera abajo, disfrutando de mis quinientos años de vida de gracia, perseguí al gato para arrebatarle una presa pequeña. Percibí el efecto de los arañazos. La luna me encontró tendida, comiendo mi presa, lamiendo mis heridas. Me baño en su luz plena, sólo luna, solamente esta única luna. Dime, Carmen: “¿Qué diferencia hay entre limpiar gusanos de los cadáveres de un zorrito y de un gato montés o desvanecerme por el intenso olor de los almendros en flor, traspasada por la luz del sol en el cielo azul del Monte? “La ley de causa y efecto no puede ser oscurecida”, dijo Hyakujo. Nuestro zorrito era el único zorro en el universo, e igualmente nuestro gato montés. Carmen, Blanca y yo somos el único Monte en todo el universo.
Aquél monje del caso 2 de la colección del Mumonkan cayó en el estado de zorro durante quinientas vidas, vivió quinientas vidas de gracia como zorro, y también su vida de monje fue vida de gracia. Nada cambia en nuestro Ser más profundo.
Dueñas de la noche, la luna y las estrellas rutilantes, escuchan impasibles al búho, al zorro, al gato montés, al tejón y al grillo. Celebrando sus vidas efímeras, tan efímeras como las nuestras, a la vez eternamente insondables.
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