miércoles, 6 de octubre de 2021

Kyosho 397 - Junio 2021

Kyosho nº 397, junio 2021

Comentarios Iniciales por Yamada Ryôun

De nuevo: la cuestión de la vida y la muerte

 

En mis comentarios iniciales para la revista Kyôshô #388 en la primavera de 2019 sobre "La Cuestión de la vida y la muerte" concluí de la siguiente manera:

 

Ryôun dice: "Toda existencia es el Ser. La mente es montañas,

ríos, tierra, sol, luna, estrellas. El cuerpo son montañas, ríos,

tierra, sol, luna, estrellas. Cuerpo y mente son montañas, ríos,

tierra, sol, luna, estrellas. La vida es montañas, ríos, tierra, sol,

luna, estrellas. La muerte son montañas, ríos, tierra, sol, luna, estrellas. La vida y la muerte son montañas, ríos, tierra, sol, luna, estrellas. Toda la existencia, la Unidad, el Ser, la mente, el cuerpo, la vida, la muerte – todos son inútiles. Sólo: montañas, ríos, tierra, sol, luna, estrellas. ¿El problema de la vida y la muerte? ¿A qué te refieres?"

 

Ahora, mientras leo estas palabras de nuevo, afirmo que son verdaderamente correctas. Sin embargo, creo que, entre los lectores de aquel momento, había muchos que, literalmente, se preguntaron: "¿De qué está hablando? No lo entiendo."

 

La cuestión de la vida y la muerte es el mayor y principal problema de la humanidad. Gautama Siddhartha, después Shakyamuni Buda, a través del Zen, descubrió experiencialmente "el verdadero Hecho de la existencia", y total y finalmente resolvió la cuestión de la vida y la muerte. El contenido de lo que Shakyamuni descubrió debe ser transmitido por todos los medios. Desde ese punto de vista, me gustaría tratar de explicar más a fondo la anterior cita.

 

La respuesta a la pregunta de la vida y la muerte, expresada más concisa y claramente en palabras, se puede encontrar en el Hannya-shingyô-Sutra

(cf. Comentarios iniciales sobre el Sutra en Kyôshô #314 [sept.-oct. 2005].) Permitidme citar el pasaje central sobre la vida y la muerte en el Hannya-shingyô-Sutra:

 

Forma no es sino Vacío

Vacío no es sino Forma

Lo mismo vale para las Sensaciones, el Entendimiento, la Voluntad y la Consciencia.

Sariputra, las formas de todas las cosas son Vacío,

No nacen, no mueren.

 Como siempre digo, "forma" se refiere a todo el mundo fenoménico; "sensaciones, entendimiento, voluntad y consciencia" se refiere a toda nuestra actividad mental. Por lo tanto, podemos reformularlo de la siguiente manera: "Las montañas, los ríos, la gran tierra, el sol, la luna, las estrellas, son una Vaciedad. Una Vaciedad son montañas, ríos, gran tierra, sol, luna, estrellas. Sentirse feliz es una Vaciedad. Sentirse triste es una Vaciedad. La vida es una Vaciedad. La muerte es una Vaciedad. En una Vaciedad no está el nacer ni tampoco el morir".

 

Por lo tanto, "Sentirse feliz o triste es montañas, ríos, gran tierra, sol, luna, estrellas". Del mismo modo, "La vida y la muerte son montañas, ríos, gran tierra, sol, luna, estrellas". Expresándolo de manera diferente: "La Vida es sentirse feliz, sentirse triste. La Muerte es sentirse feliz, sentirse triste". Y para que hacerlo todavía más claro: "La Vida no sino la Muerte, la Muerte no es sino la Vida".

 

Es decir, todo en el mundo fenoménico, incluyendo vida y muerte, y todas nuestras actividades mentales no son sino la forma de nuestra Esencia, es decir, "una Vaciedad" que está actuando en todas sus manifestaciones.

 

No es que la vida se convierta en muerte, ni que la muerte se convierta en vida. Ambas vida y muerte son la manifestación de la gran actividad del "verdadero Yo".

 

El Maestro Dôgen expresó esta realidad como "Vida y Muerte no son otra cosa que el Buda. Vida y Muerte son Nirvana". ("Shôji" [Vida y Muerte] en Shôbôgenzô). "Nirvana" expresa paz, quietud, pero en Vida y Muerte, el mundo dinámico del verdadero Yo está actuando. En mi opinión la expresión de Nirvana del Maestro Dôgen incluye este dinamismo.

 

Además, para describir lo que dije anteriormente: Vida y Muerte como "la manifestación de la gran actividad del verdadero Yo" – Dogen Zenji también usa la palabra "status" [kurai]. "La vida es un estatus momentáneo y la muerte es un estado momentáneo" ("Genjô-Kôan" en Shôbôgenzô). Y en otro sitio, El Maestro Dôgen dice lo siguiente con respecto a la vida y la muerte: "La Vida no se convierte en muerte: esta es una costumbre establecida del Dharma del Buda. Así que se le llama No-Vida. La Muerte no se convierte en vida: Este es el giro establecido en la Rueda del Dharma. Por lo tanto, se le llama no-perecer" (ibíd.).

 

Si tuviera que transformar concisamente las palabras del Maestro Dôgen en mis propias palabras: "La Vida no se convierte en Muerte. La Vida no es más que la Muerte desde el principio. Esto se llama No-Vida. La Muerte no se convierte en Vida. La Muerte es Vida desde el principio. Esto se llama No-Muerte".

 

Para aquellos que no puedan entenderlo, permitidme añadir una explicación. Imaginemos que la mano derecha sea la vida y la izquierda la muerte. La mano derecha no se convierte en la mano izquierda, y la mano izquierda no se convierte en la mano derecha. Dese la perspectiva del cuerpo en su conjunto la mano derecha es desde el principio la mano izquierda, y la mano izquierda la mano derecha. Tanto la mano derecha como la mano izquierda son la forma en la que funciona un cuerpo. ¿Se comprende ahora?

 

Permitidme aprovechar esta oportunidad para hacer una advertencia. Es algo que siempre digo, es decir, que el Camino de Buda no es un "pensamiento". No hay "pensamiento" en Shakyamuni. Shakyamuni descubrió a través de la experiencia "la verdadera Realidad de la existencia". Y trató al máximo de transmitir este gran descubrimiento - sin duda el mayor descubrimiento en la historia humana. Y a través de los esfuerzos de aquellos que han tenido la misma experiencia de Shakyamuni, este Mundo ha permanecido vivo apenas vivo hasta el día de hoy.

 

Como dije en Kyôshô #314 Shakyamuni no dejó absolutamente nada escrito. Se puede decir que lo que transmitió fue solo la realidad descubierta a través de la experiencia. No olvidemos: el mundo descubierto por Shakyamuni fue transmitido enteramente a Kashyapa, no solo sin ningún escrito, incluso sin decir ni una palabra.

 

Tampoco la cita anterior del Hannya-shingyô-Sutra es un "pensamiento" o una "forma de pensar". Son palabras que transmiten el mundo descubierto experiencialmente sin siquiera una astilla de pensamiento. Vacío o la "Vaciedad” del Hannya-shingyô-Sutra no es un "pensamiento". Cuando recitamos el Hannya-shingyô-Sutra debemos ser capaces de escuchar la "voz", temblando de emoción, transmitiendo el tremendo descubrimiento, no un pensamiento en absoluto. Todos los sutras son de la misma manera comunicaciones de la Realidad, no pensamientos. Como escribí en Kyôshô #314, en la Realidad no hay pensamiento.

 

Advierto a los que trabajan con koan, incluido el koan Mu, para que sean extremadamente cuidadosos en no permitir que "incluso una astilla de un pensamiento" entre en juego. Si entrara "incluso una astilla de un pensamiento", aunque paséis el koan en el cuarto del dokusan, nunca pasaréis el koan en su verdadera sustancia.

 

Aquellos sin experiencia, especialmente los académicos sin experiencia, utilizan indiscriminadamente la palabra "pensamiento" y las palabras relacionadas, tales como: El Pensamiento Budista, el Pensamiento de Shakyamuni, el Mensaje del Hannya-shingyô-Sutra, la Idea del Vacío, y así sucesivamente. Sin la experiencia, no tienen ninguna otra forma que entrar a través de las palabras. Comprendo que solo pueden acercarse a través de pensamientos, pero es como explicar analíticamente la dulzura del azúcar sin haber probado nunca azúcar. No importa cuántos miles de palabras y miles de horas gasten en el asunto, la realidad no se transmite. Por supuesto, su contribución en los campos de la historia, la sociología, la arqueología y la taxonomía son valiosos.

 

Qué sinsentido es hablar del "pensamiento" de Shakyamuni puede expresarse de la siguiente manera: El descubrimiento experiencial de Shakyamuni, es decir, su gran iluminación, fue el descubrimiento de que una entidad como "Shakyamuni" nunca existió en ninguna parte. Si Shakyamuni nunca existió en ningún sitio, es imposible que exista el "pensamiento" de Shakyamuni.

 

Quiero repetir de nuevo que lo que buscamos no es "pensamiento", sino nada menos que el descubrimiento claro del verdadero Hecho a través de la experiencia y la personalización de ese mundo descubierto. Solo hay una forma de alcanzar este objetivo:  zazen.

 (traducido por Mª Ángeles Herrán de la versión en inglés por Jerome Cusumano)

 

Nombramientos

 

Nombramientos

 

Con gran satisfacción os comunico que en el último Kenshukai de nuestra escuela Sanbozen, que tuvo lugar online el pasado mes de agosto 2021,  fueron nombrados Maestros Zen Asistentes mis dos discípulos

Loli Castrelo y Javier Gil.

lunes, 21 de junio de 2021

Kyosho 396 - Primavera 2021

 

Kyosho 396 - primavera 2021

Comentarios iniciales por Yamada Ryôun

 

La mente es Montañas, Ríos, la gran Tierra, y Sol, Luna, Estrellas

 

"Ha quedado perfectamente claro: la mente son montañas, ríos, la gran tierra, y sol, luna, estrellas". Estas son las famosas palabras del Maestro Dôgen que aparecen en la Parte 5: La misma mente es Buda, en su Shôbôgenzô. Estas palabras también fueron la ocasión para que Koun Roshi tuviera una gran iluminación. Derivan de una fuente, como el propio Maestro Dôgen escribe en el Shôbôgenzô: "Una antigua Virtud dijo: '¿Qué es la mente maravillada, pura y clara? Montañas, ríos, la gran tierra. Sol, luna, estrellas". Es bien sabido que esta "Antigua Virtud" se refiere al Maestro Isan Reiyû (771-853). 

Podemos decir que el Zen es "la búsqueda del verdadero Ser", pero en el análisis final "la búsqueda del verdadero Ser" conduce a "la búsqueda de la Mente". Tomemos como ejemplo una función típica de la mente, sentirse feliz. ¿De dónde viene este "feliz"? Y cuando uno se siente feliz, ¿dónde está este "feliz"? Y cuando desaparece, ¿a dónde va? Debemos decir que estas preguntas son exactamente las preguntas dirigidas al "verdadero Ser".

Permitidme dar la respuesta en primer lugar. Cuando uno se siente feliz, eso es sólo "feliz" y nada más. No hay ningún sujeto que se sienta feliz. No hay  ningún yo que se sienta feliz. Y por lo tanto, "de dónde vino" y "a dónde irá" son preguntas en sí mismas que no tienen ningún significado. O para decirlo más claramente: "feliz" es de donde vino, y "feliz" es a donde va. Como no hay nada más que feliz, hay que expresarlo así.

Cuando uno es feliz, no hay ningún yo que se sienta de esa manera. Cuando uno descubre este mundo, entonces queda claro que "feliz" es toda la existencia. Y, por supuesto, "feliz" es "montañas, ríos, la gran tierra, y sol, luna y estrellas". Y no solo "montañas, ríos, la gran tierra, sol, luna, estrellas", sino también escritorio, silla, el ordenador frente a mí, lápices, piso, techo... es decir, toda la existencia. Cuando se siente feliz, no hay ningún yo que se siente así; además, "feliz" es toda la existencia – ver a través de este preciso hecho significa haber descubierto que toda la existencia es al mismo tiempo una Nada-en-totalidad. De lo contrario, "feliz" no sería toda la existencia.

Cuanto más clara sea la experiencia de la desaparición del yo, tanto más se manifiesta, sin lugar a dudas, la claridad de este mundo. Cuando este mundo se vuelve totalmente claro —mis disculpas al Maestro Isan y al Maestro Dôgen— uno se da cuenta de que la descripción de esta realidad expresada en "La mente son montañas, ríos, la gran tierra y sol, luna y estrellas" no es exacta.

¿Por qué? Porque queda claro que esta cosa que se llama "mente" no existió desde el principio. Va en contra del hecho el decir que primero hay algo llamado "mente" que luego son montañas, ríos, tierra, y sol, luna, estrellas.

Entonces, ¿cuál es la expresión correcta? Reconociendo que ninguna expresión verbal puede transmitir este hecho con precisión, sigo diciendo que hay sentido en tratar de encontrar una expresión verbal adecuada. Esto se debe a que, al tratar de encontrar una expresión para este hecho, hay un poder que entra en juego, que vuelve la experiencia del mundo de este hecho aún más clara. 

Primero, sustituyamos las palabras más concretas "feliz" o "triste" por el concepto abstracto "mente". "Feliz' son montañas, ríos, la gran tierra. ' Triste' es sol, luna, estrellas". Pero incluso con esta expresión, permanece la noción de que "feliz" y "triste" todavía existen en algún lugar. "Montañas, ríos, la gran tierra, eso es 'feliz'". "Sol, luna, estrellas, eso es 'triste'". Esta expresión se ciñe más al hecho. 

Aquí siento que, como expresión del Hecho, las palabras del Maestro Chôsa Keishin (788-868), hermano en el Dharma del Maestro Jôshu, el sucesor de Nansen, son verdaderamente inigualables: "El mundo en las diez direcciones es mi cuerpo entero". Pero incluso aquí, para seguir jactándome, preferiría decir: "El mundo en las diez direcciones es todo mi cuerpo, toda mi mente". Y finalmente, incluso yendo más allá con mi audacia con respecto al proceso de practicar para aclarar aún más este mundo, permítanme probar otra expresión en la que omito las palabras, "La mente es", utilizadas por el Maestro Isan y el Maestro Dôgen, a saber: "Montañas, ríos, la gran tierra. Sol, luna, estrellas. Y no hay Nada en absoluto". 

Sin embargo, no importa lo mucho que uno lo intente, las palabras de Shakyamuni transmitiendo el mundo del Hecho verdadero son, con mucho, las más convincentes: "Por encima y por debajo de los cielos sólo existo yo, solo y sublime".

(traducido por Mª Ángeles Herrán de la versión inglesa por Jerome Cusumano)